En Acuña, la disputa por las candidaturas comienza a subir de tono. Mientras UDC presume músculo y amenaza con ir por su cuenta, los priistas hacen cuentas y esperan que desde Saltillo les digan cómo jugar.
En política, quien no amenaza no negocia. Y si alguien conoce bien esa máxima en Ciudad Acuña es Lenin Pérez Rivera, líder moral y político de Unidad Democrática de Coahuila (UDC), quien parece haber comenzado a mover sus piezas rumbo al próximo proceso electoral.
Todo comenzó cuando el experimentado regidor priista Gerry Boy decidió levantarle la mano a Pancho Carmona como candidato en Acuña. Eso sí, dejó un pequeño detalle a la imaginación: no aclaró si lo quiere de alcalde o de diputado federal.
La reacción no tardó en llegar. Héctor Arocha, uno de los principales operadores políticos de Lenin Pérez, amagó con que UDC podría ir solo a la elección y, además, ganar Acuña. Así, sin despeinarse, al igual que meterlos en apuros en otros municipios.
Pero la cosa no quedó ahí.
Edgar González, nada más y nada menos que director de Comunicación Social del municipio de Acuña, decidió entrarle al intercambio desde Facebook, reclamando al Gobierno de Coahuila la ausencia de udecistas en la administración estatal y señalando supuestos compromisos incumplidos por el gobernador Manolo Jiménez con Acuña.
¿A qué compromisos se referirá? ¿Acaso a notarías? Sería interesante que lo aclarara.
Porque hay un pequeño detalle que parece haberse olvidado en medio del reclamo: Manolo Jiménez llegó a la gubernatura mediante una alianza electoral con PRI, PAN y PRD, no con UDC, partido que en aquella elección decidió irse por la libre.
Y mientras los naranjas reclaman, los tricolores esperan.
En Acuña, los rumores políticos se han convertido en el pan de cada día y seguramente le están quitando el sueño a más de uno. Particularmente a los priistas, que siguen pendientes de lo que se negocie en Saltillo y de las instrucciones que terminen llegando desde la capital del estado.
Los de UDC, en cambio, tienen una ventaja: su jefe está cerquita. Tan cerca que puede darles instrucciones prácticamente todos los días.
Y las estrategias que se comentan entre los propios naranjas parecen tener tres objetivos muy claros: que haya alianza con el PRI, que Lenin Pérez sea quien la encabece como candidato a alcalde y que la candidatura a diputado federal recaiga en cualquier priista, hombre o mujer, menos en Pancho Carmona.
Parece que las reuniones públicas y privadas que Pancho sostuvo con Lenin no terminaron de surtir el efecto esperado.
Pancho, el priista que incomoda
Lo cierto es que, salvo por su relación con los vecinos naranjas, Pancho Carmona ha sabido hacer su tarea política.
Ha construido puentes con empresarios, sectores de la sociedad civil y, sobre todo, con los distintos grupos de su propio partido. Algo que, tratándose del PRI de Acuña, no es precisamente poca cosa.
Desde Saltillo parece ser bien visto. Por algo coordina la estrategia de MEJORA en la región, una posición que le ha permitido mantener cercanía con distintos actores del Gobierno del Estado.
También se le ha visto trabajando de cerca con los regidores y la síndico del PRI, precisamente el grupo del que surgió el respaldo que terminó encendiendo las rencillas de estos días.
A su alrededor aparecen nombres de funcionarios con peso e intenciones políticas conocidas: Alfredo Cisneros, Brenda Martínez, Marcos Villarreal y Oscar Mario Reyes.
También está José Luis Moreno, delegado estatal del PRI, quien suele hablar bien de Carmona cada vez que la mesa y las circunstancias se lo permiten.
Y qué decir de Sonia Villarreal, una de las figuras de mayor influencia y control político en el norte de Coahuila, con quien también se le identifica cercano.
No podemos olvidar a Salvador Cano, joven presidente del PRI municipal, sinónimo de trabajo y sangre nueva quien ha manifestado no tener interés en buscar una candidatura en el próximo proceso y que, por el contrario, respalda abiertamente el proyecto de Pancho.
En esa misma fotografía aparece Oscar Torres, diputado federal que aunque no se sabe si es de Tabasco o Coahuila, es aquí donde se mantiene activo y muy cerca de Carmona. Nunca ha dado señales de estar interesado en buscar la candidatura por el Distrito 1 por lo que Pancho tiene más que libre el camino.
Otros personajes, como Javier Navarro, también se expresan favorablemente de Pancho, y parece haberse bajado del barco para repetir en la boleta en el 2027, aunque en su caso todavía no queda muy claro de qué color es la camiseta: si naranja o tricolor.
Sea como sea, Carmona parece tener algo que no todos los aspirantes pueden presumir: la posibilidad de sentarse a la mesa con prácticamente todos los grupos del PRI local y construir un proyecto que represente a la mayoría.
O al menos eso dicen sus simpatizantes.
En UDC no hay destapes: hay líder
Del otro lado, las cosas son bastante más sencillas.
En UDC no hace falta elaborar una larga lista de aspirantes ni organizar reuniones para conciliar intereses. La línea parece estar perfectamente definida: apoyar con todo a Lenin Pérez.
El heredero político del gran Evaristo no necesita sentarse a convencer a los suyos. Y no necesariamente porque exista una tiranía interna, sino porque los udecistas parecen tener muy claro quién manda y hacia dónde deben caminar.
Después de más de veinte años de construir y conservar poder en Acuña, la lealtad de los cuadros de primera y segunda fila ha encontrado distintas formas de recompensa cuando llega el momento de repartir los espacios en el pequeño vocho político de Unidad Democrática de Coahuila.
Los naranjas conocen las reglas del juego. Saben esperar, saben cerrar filas y, sobre todo, confían en que cuando Lenin les da su palabra, la cumple.
Eso explica por qué, mientras en el PRI abundan las aspiraciones, los grupos y las negociaciones, en UDC basta una sola voz para ordenar las piezas del tablero.
Y esa voz es la de Lenin.
El hombre sin miedo
Nadie sabe todavía cómo terminará esta historia, pero hay algo que difícilmente puede ponerse en duda: Lenin Pérez no suele intimidarse cuando tiene enfrente a un adversario político, aunque se trate del gobernador en turno.
Su trayectoria está llena de enfrentamientos y disputas de poder de las que ha logrado salir fortalecido.
Ahí están los antecedentes de Alberto Aguirre, el Conejo; Francisco Saracho y Georgina Cano, entre otros personajes que, en distintos momentos, terminaron fuera del tablero político que domina el líder naranja.
Gobernadores van y gobernadores vienen, pero Lenin ha conseguido mantenerse como uno de los factores determinantes de la política acuñense.
Y es que pocos personajes han sabido interpretar, aprovechar y administrar políticamente el carácter de esa ciudad fronteriza, rebelde y acostumbrada a desafiar las decisiones tomadas desde Saltillo.
Lenin entendió hace muchos años que en Acuña el poder no siempre se recibe desde la capital: a veces hay que obligar a la capital a venir a negociarlo.
Esa ha sido buena parte de su fórmula.
¿Y los priistas? A esperar la llamada
Mientras tanto, del lado tricolor seguramente habrá teléfonos sonando.
No sería extraño que desde Saltillo llegue una llamada para pedir serenidad, bajar el tono de las declaraciones y recordarles a los priistas acuñenses que las candidaturas no se resuelven a gritos en Facebook.
Tanto bullicio, después de todo, poco ayuda a la estabilidad política del estado.
El problema para el PRI es que cada vez que alguno de sus cuadros comienza a levantar la mano, desde el lado naranja parece llegar un recordatorio de quién tiene mayor capacidad de presión en la mesa de negociación.
Y ahí está precisamente la diferencia entre los dos proyectos.
Pancho Carmona parece estar apostando por sumar respaldos, construir consensos y acumular capital político dentro y fuera de su partido.
Lenin Pérez, en cambio, apuesta por algo que conoce a la perfección: hacer valer su fuerza territorial y demostrar que cualquier alianza que pretenda gobernar Acuña tendrá que pasar por él.
Uno construye acuerdos. El otro recuerda quién tiene la llave.
¿Quién terminará imponiéndose?
Nuestra apuesta es que Lenin seguirá amagando con romper cada vez que sienta pasos en la azotea; los priistas seguirán cediendo mientras esperan instrucciones desde Saltillo y, al final, la alianza terminará sobreviviendo.
Porque en Acuña las amenazas de ruptura muchas veces no anuncian una separación.
Anuncian que alguien quiere mejorar las condiciones del matrimonio.
Y colorín colorado, este pleito todavía no se ha acabado.
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